Imágenes que vienen a la cabeza. En medio de la inmensidad, a veces perdido, a veces a punto de naufragar, a veces desembarcando en puertos inesperados y volviendo a partir. Buscando el camino, sin saber a dónde quiero llegar. Respira, vértigo, escribe, suelta y empieza de nuevo. Respira. La vida es un laberinto circular.
lunes, 10 de agosto de 2020
Reto Escribirme. Día 16: Clima imaginario
Reto Escribirme. Día 15: Perros
Recordar en imágenes. Ese es el objetivo del reto del día 15 pero además, proponer que se escriba sobre uno de diez perros que han formado parte de nuestras vidas es, en cierto modo, rendirle un homenaje no solo a la memoria sino a esos amigos, miembros de la familia, que no tienen voz. Ellos que siempre están y son una parte tan importante de nosotros.
De mi lista de diez, quien más se me viene a la memoria es precisamente la que no fue mía. Recuerdo cuando llegó a casa de mis vecinos, era una bolita de pelos hermosa. La llamaron Coqueta y desde que llegó formó parte de nuestros juegos.
Recuerdo ese día, después de un año de su llegada. Yo tenía al rededor de nueve años, ese día mi mamá me fue a buscar al colegio. Llegando a casa me dijo "te tengo un sorpresa,vamos a comprarle un pote de helado a Coqueta porque ya está teniendo sus perritos"
Mi mamá compro helado de fresa. Llegamos a casa, yo estaba emocionada por ir a ver los perritos. Me cambie de ropa y fuimos. Cruzo la puerta, mis amigos no estaban, tal vez no habían llegado el colegio. "Todavía está en ese" dice la abuela de mis amigos. La sala esta desordenada como de costumbre. Hay papeles en la mesa del comedor. Coqueta está en el balcón junto con la mamá de mis amigos, que la ayuda. Me da un poco de miedo acercarme, camino lento sin separarme de mi mamá. "Ya va por 6 perritos, no sabemos cuanto más falta"
En el balcón entra la luz del sol, es un día fresco. Coqueta esta echada en una manta, está totalmente mojada y temblando. La mamá de mis amigos la acaricia, la abuela se acerca con el tarro de helado y una cucharilla grande y le da a Coqueta quien apenas tiene fuerza para girar un poco la cabeza y lamer despacio pero con ansiedad.
"En la madrugada se fue al cuarto, empujo la puerta y se metió debajo de la cama. Tuvimos que sacarla para que no tuviera los perritos ahí. Llamamos a la veterinaria pero justamente hoy no puede venir. A las 7 de la mañana empezaron a nacer pero no sabíamos que serían tantos. Una perra tan chiquita no debería tener tantos perritos"
Sentí miedo pero no sabía por qué. En el otro extremo del balcón había un espacio que había sido adaptado para Coqueta y sus cachorros. Había una cojín verde claro bastante grande, juguetes, y algunos periódicos. Todo estaba detrás de una tabla grande de madera con una puertita movible sobre la cual estaba escrito en letras rojas "COQUETA"
"Lógicamente al principio no dejaba que se acercara nadie pero ya después de varias horas y el cuarto perrito estaba agotada y Alexandra se acerco a ayudarla"
Ellas hablaban de pie detrás de mí. Alexandra, la mamá de mis amigos, seguía arrodillada al lado de Coqueta acariciándola y dándole helado. No había ido a trabajar ese día, no hablaba, solo estaba ahí, conectada con ella, a su disposición, a su servicio como buena matrona. Yo en el medio de eso viéndola fijo.
"El sexto perrito casi se muere, la pobre Coqueta ya no tenía fuerzas para pujar, Alexandra tuvo de meterle la mano y sacarlo y romper el saco, se lo puso a ella para que lo lamiera pero apenas si podía. El perrito no respiraba, tuvo que meterle el meñique, sacarle liquido y reanimarlo con los dedos hasta que respiró. Entonces se lo puso a un lado a Coqueta y con mucho esfuerzo se inclino para lamerlo y acariciarlo con su cabeza. ¡Que perra tan valiente! ¡Que orgullo! pero ojala ya termine pronto, pobre"
Sonó algo como un chillido suave, levanté la vista. No me había dado cuenta que los 6 perritos estaban en el cojín. ¡Eran horribles! Parecían ratas blancas. No caminaban, se arrastraban con los ojos cerrados, parecía que los tenían sellados y hacían un esfuerzo por abrirlos y no podían. La punta de sus patitas eran como pequeños muñoncitos rosados. Sus narices eran diminutas y también rosadas.
"No los vayas a tocar porque después Coqueta los rechaza" me dijo mi mamá. Créanme que no tenía la mínima intención de tocarlos pero curiosamente, aunque me impresionó ver como eran, también me inspiraban ternura.
Nos fuimos a casa. Le pregunté a mi mamá por que habían mojado a coqueta, me dijo que nadie la había mojado, que era su sudor por todo el trabajo que estaba haciendo. Le pregunté a mi mamá por que los perritos eran así, sin casi pelo, arrastrándose, con los ojos sellados... Me dijo que así son todos los cachorritos cuando nacen y a los días abren los ojos, empiezan a tener fuerza para pararse, les sale más pelo...
"Ya verás..." me dijo.
Coqueta tuvo 2 perritos más ese día. Ocho en total, entre los cuales estaba mi querida Muñeca.
Fue el primer nacimiento que vi en mi vida, fue una muestra de amor incondicional entre una humana y una perra, fue ver la fuerza potente de la naturaleza que se abre paso a la vida. Recuerdo que en un momento, Coqueta y yo nos vimos fijo a los ojos, ella temblaba, empapada de sudor, sus ojos brillantes y cansados, sentí ganas de abrazarla pero ella con su mirada profunda me dijo "Todo está bien". No sé explicarlo pero esa mirada se me quedó grabada para siempre, la tengo tatuada en la mente y en el alma. Hasta ahora ninguna persona, y menos ningún otro animal, me ha dado una mirada como la que me dio ella ese día.
jueves, 6 de agosto de 2020
Reto Escribirme. Día 14: De atrás para adelante
Reto Escribirme. Día 13: Carta a mi yo del pasado
lunes, 3 de agosto de 2020
Reto Escribirme. Día 12: El objeto
Buenas noches.
Los cité aquí hoy, a estas altas horas de la noche, porque se me pidió escribir sobre alguno de ustedes y como no quiero ser impositiva, me gustaría saber quién de ustedes desea hablar conmigo.
¿Nadie? Lampara, tu que prendes y apagas a veces con insistencia, como si tuvieras la necesidad de decirme algo, ¿Por qué tan callada ahora?. ¿Y tú, tal vez quieras agradecerme por no haberte botado aun cuando se terminó tu tinta hace tiempo?, o tal vez quieras rogarme que te bote porque ya no tienes ningún propósito... ¿nada? ¿Qué me dices tú? ¿Recuerdas cuando tenia 12 años y sin querer derrame pintura de uñas sobre ti? ¿te gustaría contarme como te sentiste? ¿y como te sientes ahora que tu dueña original no está y pasaste a ser mía?
- Yo hablaré.
- Esperaba que lo hicieras, por eso te saqué del baúl... Lamento lo de tu nariz, por cierto.
- Nada que disculpar, algo como yo no espera durar tanto tiempo, que a estas alturas solo me falte la nariz, no es inconveniente.
- ¿Recuerdas cuando nos conocimos?
- ¡Claro! tú eras una niña escuálida que se creía mayor de lo que era. Tenías una faldita azul cielo, una franela negra y una gorra. Estabas con tus padres. Mientras tu mamá veía sabanas y tu papá electrodomésticos, tú, con tus infulas de adolescente prematura, te alejaste y empezaste a caminar por la tienda. Sabía que nos verías y sabía que era posible que te llamáramos la atención, así que traté de acomodarme y resaltar.
- Recuerdo la caja en la que estaban todos amontonados. Me gustaron todos aunque no recuerdo a ninguno en especifico pero el que más me llamó la atención fuiste tú.
- No es cierto. Antes de mi, agarraste a otros. Agarraste a uno blanco con negro y a uno marrón.
- No lo recuerdo...
- Yo lo recuerdo a la perfección. Pensé que ya no me elegirías, estabas indecisa. Tú papá se acercó y te preguntó si te gustábamos, le dijiste que sí, tímidamente, y él te dijo que entonces agarraras uno que ya se iban. Echaste un nuevo vistazo y fue cuando me agarraste a mi. Tenias en una mano otro y en la otra a mí y finalmente, lo dejaste a él. ¡Fui tan feliz!, ¡lo recuerdo como si hubiera sido ayer!
- Pero fue hace casi 20 años. Llevamos casi 20 años juntos. Nos hemos mudado, hemos viajado, hemos acampado... ¡Te he llevado a tantos lugares conmigo!
- Te vi crecer. Te he visto sufrir, reír, he visto tu ira, he intentado consolarte tantas veces y decirte que no estabas sola. También te he visto hacer cosas que tal vez ningún juguete deba ver de su niño jamás.
- Lamento eso. Debo decir que tu también haz crecido muchísimo. Jamás pensé que hablarías como un peluche melancólico.
- Te dije que algo como yo, tan pequeño, que realmente no representa ningún juguete anhelado por un niño, de quien no se hace publicidad ni caricaturas, no tiene largas esperanzas de vida. Tal vez por eso soy melancólico. Pero no me malentiendas, estoy feliz de permanecer con vida y a tu lado, y ahora comparto con juguetes nuevos, aunque si te soy sincero, no me caen del todo bien, tal vez porque realmente no estoy hecho para jugar sino para adornar o acompañar pero tu niño es aún muy pequeño para entender eso.
- Y quien diría que después de tantos años de cuidarte, justo ahora llegara él a arrancarte la nariz.
- Deja de preocuparte por eso. ¿Que más quieres saber?
- Tantas cosas... Y al mismo tiempo nada. Tú vida también ha sido la mía y solo quiero agradecerte por permanecer siempre.
- ¿A donde más podía haber ido? y no lo digo porque sea un objeto inanimado y no haya podido escaparme porque créeme que los objetos encontramos maneras de desaparecer y hacer creer a nuestros dueños que ellos son unos desordenados o distraídos que nos perdieron, lo digo porque de verdad jamás quise ni he querido perderme ni desaparecerme. Soy más que tuyo, soy contigo.
- ¿Crees que le deba a los lectores una descripción tuya? para que al menos sepan qué eres.
- Si deseas realmente hacerlo, hazlo, pero no creo que haga falta. Esta conversación es intima, aunque sea leída por muchas otras personas, seguirá siendo intima. Es una complicidad entre tu y yo, como tantas otras, ésta madrugada nos susurramos, miras mis ojos negros y brillantes y yo los tuyos, no hace falta dar más explicaciones.
Reto Escribirme. Día 11: Recuerdo que...
jueves, 30 de julio de 2020
Reto Escribirme. Día 10 Anuncio
Me encantaba andar a pie, me gustaba mucho caminar pero ahora me avergüenza.
¡Me he dado cuenta de que realmente no sé caminar!
Me he dado cuenta de una forma cruel, ya que hubiera preferido que me lo hubiera dicho mi esposa o algún amigo, pero no, ¡me he enterado por un anuncio de televisión! ¡insólito!
Estaba recostado en mi sillón luego de cenar, como de costumbre, y de repente apareció.
¿Está cansado de que todos odien su manera de caminar?
Curioso - pensé- ¿quién podría odiar la manera de caminar de otra persona?
Tal vez usted no lo sepa pero puede que usted no sepa caminar. Si usted está convencido de que sabe caminar, respondase estas simples preguntas
Reconozco que me asusté. Me senté derecho y atento al cuestionario. ¿Será posible?
1. ¿Le gusta caminar pero nota que otros prefieren ir en carro o poner alguna excusa cuando usted les pide que caminen con usted?
Sí, siempre me pasa, creo que porque son flojos.
2. ¿ Cuando va caminando, nota que con frecuencia lo sobrepasan con rapidez personas que van detrás de usted y cuando lo hacen murmuran alguna cosa inentendible?
¡Pero claro! porque van apurados... Pero eso no es mi culpa.
3. ¿ Muchas veces, sin querer, le saca el zapato a la persona que va caminando delante de usted?
...
4. ¿Con frecuencia "lo tropiezan" cuando va caminando?
Es que hay personas mal educadas, eso pasa.
Tal vez ahora esté pensando cosas como que los demás son flojos, mal educados, usan zapatos más grandes de lo que deben o siempre llevan prisa, ¡No se engañe más, amigo mío, amiga mía! Lo cierto es que usted no sabe caminar.
¡Pero no sé preocupe! porque pensando en usted, tenemos la solución.
El manual y guía completa "Pasito a pasito"
¡Pero qué vergüenza! Es cierto, en el fondo lo sabía, siempre quise creer que no era yo, quitarme responsabilidad, pero es cierto, no sé caminar.
En el manual y guía completa "Pasito a pasito" usted encontrará instrucciones claras y sencillas para llevar una vida normal y evitarle incomodidades a otras personas cuando usted sale a caminar. Le permitirá tener una vida más feliz, placentera y saludable ya que evitará que alguien con poca paciencia le propine un puñetazo por no saber caminar e interrumpir y dificultar su paso.
¡Vaya que he tenido suerte! gracias a Dios nunca me ha pasado eso pero creo que ha estado cerca de pasar.
Además, le adicionaremos un DVD completo con ejemplos de buenas maneras de caminar, por ejemplo, usted aprenderá que si va caminando en una acera angosta, debe hacerlo a buen ritmo y procurando ir siempre en linea recta, evitando zigzagueos innecesarios, ir hablando por teléfono, enviando mensajes de texto o alguna otra actividad que lo distraiga de su misión de caminar, evitando así que las personas que van detrás de usted se incomoden, molesten y quieran sobrepasarlo y soltarle algún insulto entre dientes
¡Válgame Dios! ¡Así que lo que murmuran cuando me sobrepasan son insultos! ¡¿Quién lo hubiera pensado?!
¡Y aún hay más! Si marca ahora al número que aparece en pantalla, le adicionaremos un DVD extra en el que se explica de forma práctica y sencilla todo lo que necesita saber para subir y bajar escaleras. Cada día los accidentes en escaleras matan a millones de victimas en manos de quienes sí saben subirlas y bajarlas pero no tienen la pedagogía ni paciencia para explicarles a otros como hacerlo. ¡No sea una de esas victimas! ¡No se convierta en una estadística más! ¡Usted debe pensar en usted y en su familia!
¡Oh Dios mío! ¡Es cierto, es cierto! ¡Teresa, tráeme el teléfono ya mismo! ¡Corre, mujer, que es de vida o muerte!
¡No deje pasar esta oportunidad! ¡Por su salud! ¡Por su bienestar! ¡Por una vida más feliz! ¡Llame ahora!
Pero claro que llamé. Hace días que espero mis guías, mientras tanto no he salido de casa. Mi mujer me manda a comprar el pan, me pregunta que cuando voy a salir de la cada de una buena vez. Tal vez y si Dios lo permite, pronto inventaran un manual de convivencia para el hogar, para que enseñen como hacer para que la esposa no quiera deshacerse del marido que tiene que pasar el día encerrado, pero por ahora, espero que llegue pronto el manual para aprender a caminar y no seguir poniendo mi vida en peligro cada vez que salgo a dar una vuelta.






